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EJES.

Misión Atlántico quiere generar conciencia y acción en favor de la conservación del oceáno Atlántico.

Biodiversidad atlántica.

El Océano Atlántico Sur es un ecosistema marino de gran riqueza biológica y endemismo. Sus aguas frías y ricas en nutrientes crean un ambiente propicio para el desarrollo de una amplia variedad de especies marinas, muchas de ellas únicas y que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo.

 

Algunas de las especies emblemáticas del Atlántico Sur son las majestuosas ballenas francas australes, que utilizan estas aguas como área de reproducción y crianza; también aves marinas, como el pingüino de Magallanes, el petrel gigante del sur y el albatros real, que encuentran en este ecosistema un importante sitio de alimentación y reproducción.

 

A su vez, la confluencia de las corrientes de Malvinas y de Brasil crea un interesante contraste de temperaturas y reúne una gran diversidad de especies marinas, resultando en una de las áreas oceánicas más productivas del Hemisferio Sur. En valores promedio, el fitoplancton es unas tres veces más abundante en el Mar Patagónico que en el océano mundial. La región concentra además varias especies del zooplancton y especies de interés pesquero y sus depredadores.

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​Áreas marinas protegidas.

A pesar de su rica y diversa vida marina, que incluye ballenas, pingüinos y lobos marinos, por nombrar algunas, su rol significativo en regular el clima y su importancia para la sostenibilidad de las comunidades pesqueras solo alrededor del 10% del Mar Patagónico está protegido.

 

Este contexto presenta una oportunidad única para ampliar la red de áreas marinas protegidas en la región y cumplir con el compromiso global de proteger el 30% de los océanos del mundo para el año 2030. Esto requerirá un compromiso conjunto de gobiernos, científicos, organizaciones de conservación y comunidades locales.

 

Aunque existen esfuerzos de conservación en la región, es fundamental poner al Atlántico Sur en la agenda pública de conservación marina a nivel global, promoviendo la protección de sus especies emblemáticas y sus ecosistemas.

Economía y conservación.

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Aunque hay quienes pueden pensar que la conservación marina y el turismo de naturaleza no pueden ser un motor económico, los datos científicos y la evidencia empírica indican lo contrario.

 

La conservación marina y el turismo de naturaleza pueden ser un motor económico. La ciencia y la evidencia empírica en otros lugares del mundo respaldan esta posibilidad.

 

Las áreas marinas protegidas, cuando están bien manejadas generan ingresos superiores que la explotación continua e insustentable de los valores oceánicos. Estas áreas contribuyen a reconstituir las poblaciones piscícolas y aumentar el rendimiento económico de las comunidades locales.

 

Las áreas marinas protegidas son también un motor turístico que genera empleo local y permiten a sus visitantes conocer la gran biodiversidad que contienen, inspirando así su protección.

 

Algunas áreas marinas gestionadas localmente en Fiji, son un excelente ejemplo de la capacidad que tienen esta herramienta de conservación para reducir la pobreza, fortalecer la gobernanza y beneficiar a la salud humana y la igualdad de género.

 

A su vez, los océanos proporcionan alimento, agua potable, energía y aire limpio, y juegan un rol clave en la regulación del clima y del ciclo del carbono. Finalmente, los servicios ecosistémicos que proporcionan los océanos se valoran en millones de dólares cada año y son fundamentales para la supervivencia y el bienestar de todas las especies, incluida la humana.

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Juventudes como motor de cambio.

Las juventudes son agentes de cambio en la protección y conservación del ambiente marino. Como líderes del futuro, tienen la oportunidad de contribuir activamente a la sostenibilidad de los océanos y su biodiversidad única.

 

Con ideas nuevas, compromiso y capacidad de acción, las juventudes pueden generar un impacto significativo en la creación y gestión de áreas marinas protegidas en el Atlántico Sur y en todo el mundo. Sus voces disruptivas son necesarias para abordar los desafíos ambientales actuales y futuros.

 

Misión Atlántico brinda una plataforma para que las juventudes y líderes ambientales puedan compartir sus ideas, experiencias y propuestas para la creación y gestión efectiva de áreas marinas protegidas en la región del Atlántico Sur. Es una oportunidad para que se involucren activamente en la toma de decisiones y en la definición de estrategias de conservación marina, contribuyendo a la protección del océano y su biodiversidad única para las generaciones presentes y futuras.

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